ago 30 2008

Software Libre y dictaduras

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La importancia de la privacidad y la intimidad en las comunicaciones que compartimos a través del teléfono o de la red de Internet. El abuso de los derechos de autor. Las privaciones que nos imponen gobiernos y empresas en nombre de gozar de mayor “seguridad”.
La naturalización de la cultura del miedo. Miedo de lo que nos vaya a ocurrir sin saber qué puede ser eso, aceptando así la entrega de nuestros derechos más elementales. Mecanismos que se usan actualmente para inmiscuirse en la vida de la gente, vigilando qué es lo que uno hace, escribe, a quién uno llama, que teléfonos compra, con el supuesto objetivo de hacernos más seguros, y que vivamos en un mundo más seguro. Como contrapartida, el activismo. La creación de herramientas de comunicación, acción, y tecnología libre. La libertad como punto de partida. El software es una manera de dar una de las soluciones que puede tener un problema particular, y también es parte de los símbolos que manejamos en nuestra cultura en su esencia. El software vincula la matemática y la narración, y es tan importante como el aprendizaje musical, donde no es necesario ser concertistas o especialistas, sino aprender de qué se trata y cómo se construye. Las herramientas libres para la libre distribución de los saberes y conocimientos. Gente escribiendo programas para cifrar comunicaciones, para poder seguir comunicándote y mantener tu privacidad. Todo eso también es activismo. De estos y otros temas, conversó Federico Heinz, de la Fundación Vía Libre, con la Agencia de Noticias Biodiversidadla, antes de su participación en las “8vas. Jornadas Regionales de Software Libre”.

– ¿De qué se trata el taller sobre “actvismo” que estarás presentando durante las “8vas. Jornadas Regionales de Software Libre” [1]?

El taller de activismo va a ser una actividad participativa en la cual vamos a tratar de hacer una revisión. Vamos a empezar a ver cuál es la importancia y la relevancia que tiene en nuestra vida cívica todo el tema de la informática. A medida que la informática va digitalizando cada vez más aspectos de nuestra vida, en espacios como la administración pública, en las empresas, está formando parte de lo que es un marco regulatorio. El software regula nuestras actividades, determina qué es lo que podemos y lo que no podemos hacer. Lo hace de una manera muy inapelable. Cuando estamos hablando de la ley, uno todavía puede tener espacios de negociación y de discreción, puede cambiar la ley, respecto a los programas, a menudo uno ni siquiera sabe cuál es la ley, porque no sabe cómo se está manejando el programa. Un programa que controla qué se puede hacer o no, y si no sabés ese programa, no tenés suerte. Vamos a estar explorando estas cuestiones, cuál es la importancia de todo esto, qué amenazas tenemos diariamente en nuestra sociedad, qué problemas hay en cosas, como por ejemplo, el voto electrónico, los distintos modos que hay de abuso de los derechos de autor, cuestiones como los abusos en nombre de la seguridad, y qué cosas podemos hacer al respecto. La idea es juntar ideas y voluntades para que estas nuevas tecnologías nos ayuden a que nuestra vida sea más vivible y más libre, y no sirva para conspirar contra ese objetivo.

– ¿Ustedes mismos se consideran “activistas” del software libre?

Sí. Nos consideramos activistas del sofware libre y de unas cuantas cosas más. Lo que pasa es que el software libre en general, en la vida de hoy, está en el centro de todo esto. Cuando vos estás hablando acerca de temas como la privacidad, seguridad, cuando hablás de cuestiones como libertad en los entornos cada vez más digitalizados que hay, siempre terminás cayendo en el tema del software libre. Prácticamente no podés trabajar en ninguna de estas áreas si no estás trabajando netamente con software libre.

– ¿Qué otras experiencias de activismo conocen con el uso de nuevas tecnologías y las herramientas que proporciona el software libre?

Hay muchísimas. Por cierto, en estas áreas de tecnologías vos tenés cosas como Wikipedia [2], que le permite a la gente compartir su conocimiento, las redes entre pares [3], que permiten distribuir materiales, distribuir ideas y conocimiento entre la gente libremente y de una manera muy eficaz. Hay distintos niveles de activismo. Uno es el activismo más curioso, si se quiere, desde el punto de vista del software libre, y está también el tema de que a menudo “escribir código” es activismo. Si vos agarrás y te ponés a fijar en todas las iniciativas que hay para espiar a los ciudadanos, y para vigilar a la gente que está en la calle, convirtiéndonos, esencialmente, en personas vigiladas “por las dudas”, y vos te encontrás con gente escribiendo programas para cifrar comunicaciones, para de esa manera poder seguir comunicándote y mantener tu privacidad, eso es activismo. Escribir un programa, asi sea hacerlo en tu casa, estás proveyendo una herramienta muy útil a la comunidad y para la defensa de los derechos individuales y comunitarios.

– Frente al aumento de la vigilancia electrónica, ¿qué acciones pueden llevarse adelante para darle batalla a esta realidad?

La primera cuestión que hacemos al respecto es comunicar. Mostrar cuáles son los problemas. Es cierto que es una cuestión muy difícil, por ejemplo el tema de la privacidad. En una sociedad asustada, como la sociedad de hoy, en la que hay mucho temor que vaya a pasar algo que nadie sabe muy bien qué es, basta con decir “esto lo hacemos por tu seguridad”, para que la gente acepte que tomen su huella digital nada más que para comprar un teléfono, por ejemplo. Es muy importante comunicar y explicarle a la gente por qué la privacidad y la intimidad es una cuestión muy importante, que no basta con decir “esto nos ayuda a atrapar criminales” y borrar completamente nuestros derechos para que nos dejen tranquilos.

– En Argentina, ¿cómo ven la implementación de las herramientas de software libre y su relación con el activismo?

Desde el punto de vista de su uso, se está usando cada vez más. Estamos un poquito atrasados respecto del mundo, porque estamos atrasados en materia de tecnología de la información en general. En Argentina, y en toda América Latina te diría, las computadoras se usan para automatizar tareas que antes se hacían a mano. Se usan las computadoras como máquinas de escribir “glorificadas”, lo que hace que la importancia de este tipo de tecnologías no sea tan grande. Cuando vas a la computadora, la usás para guardar recetas, para escribir cartas de 2 ó 3 páginas, la capacidad que tenés de controlar esa tecnología, de modificar e influenciar su desarrollo y todo eso, no es tan grande, porque no la usás para nada importante. En los países en los que la tecnología de la información es mucho más difundida y se la usa manera más sofisticada, el software libre está más avanzado. Vos te das cuenta acá mismo en Argentina, los lugares donde más se usa software libre, son aquellos que tienen un uso más sofisticado de la teconología. La AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) por ejemplo, usa para sus cosas propias, software libre.

– ¿Cuáles son las características principales de una herramienta de software libre?

La característica principal es la libertad. A un programa libre vos lo podés usar para lo que se te de la gana, y no nada más aquellas cosas para lo que la licencia te da permiso. Vos podés verificar o una persona interesada en esto puede sentarse y ver qué es lo que hace el programa y por qué lo hace, y si hace lo que dice que hace o si hace más cosas ó menos, porque hay muchos programas que traicionan todo el tiempo al usuario. Si vos usás actualmente alguna versión de Microsoft Windows, ese programa regularmente está, sin pedirte permiso, enviándole información a Microsoft acerca del uso de tu máquina. Es algo que vos no querés y sin embargo lo hace. Cosas del tipo vos las podés detectar y eliminar, y si no lo podés eliminar vos, podés pedirle a alguien que lo haga. La característica más fuerte del software libre es que te permite mantener el control de tu destino en el entorno digital.

– Durante el “Debian Day” [4] presentarás una charla que tiene que ver con el “software como medio de expresión”, ¿de qué se trata esta intervención?

Cuando uno ve estas cuestiones de software como una cuestión, un tema muy restringido a una audencia limitada, y si bien eso es cierto hoy en día, eso se debe nada más a lo reciente de la disciplina. En realidad, el software está muy emparentado con la matemática, está muy emparentado incluso con la narración, el software es esencialmente la manera que hay de expresar un mecanismo. Cuando alguien escribe un programa, no está haciendo otra cosa que decir “esta es una forma de solucionar este problema”, lo que pasa que está escrito en un lenguaje simbólico muy extricto, que permite efectivamente verificar si eso es así o no. Un lenguaje simbólico muy extricto, pero eso no es nada raro, como otras formas de expresión, como la matemática o la música, tienen sus propias formas o anotaciones que son adecuadas a esa tarea. Y todas esas formas de expresión, las aprendemos en mayor o menor medida en la escuela, porque son parte de nuestra cultura, porque son parte de nuestro acervo cultural. Una persona que nunca trató de tocar la flauta dulce en la escuela, una persona que nunca intentó dibujar un burro con témpera, que nunca trató de resolver un problema de regla de tres simple, no está en condiciones de manipular los símbolos que son propios de su cultura. En la cultura digital, en la que estamos metidos cada vez más profundamente, la manipulación de símbolos significa esencialmente el tema de programación. Por eso es importante que lo tengamos en cuenta, que lo veamos como parte de nuestro acervo cultural, algo que tenemos que aprender, no necesariamente ser especialistas. No necesitamos convertirnos en concertistas de piano. Probar un poco la música, probar de qué se trata, cómo se construye, con eso alcanza.

– En octubre se realizará el “Día de Acción Global Libertad Sin Miedo” [5], ¿querés contarnos de que se va a tratar esa jornada?

Esa jornada tiene su origen en el movimiento internacional desde que “el mundo está en pánico” por el tema del terrorismo internacional. Vos sabés que en muchos lados se han puesto en funcionamiento leyes que se las pasan espiando a personas que no han cometido ningún crimen, que no han cometido ningún delito, sino que sencillamente “son sospechosas”. En Estados Unidos hay una lista de gente que no puede subir a un avión porque no es una persona segura para subir a un avión. Ahora, el tema está en que nadie sabe cuáles son las reglas, cuáles son los criterios en los que uno termina cayendo en esa lista, tampoco cuáles son las reglas para que te saquen, ni cuánto tiempo dura. Ni siquiera está publicada cuál es la ley que efectivamente da lugar a que esto pase. Si vos te has tomado un avión últimamente, sabés que realmente los procedimientos son cada vez más ridículamente absurdos. Con la cuestión de que no vaya a subir nadie al avión con un arma, te pasan por el detector de metal, te revisan todo, te hacen prender la computadora, apagar el celular, todo ese tipo de cosas completamente al vicio, porque después te subís al avión y te dan un cuchillo de metal, o porque sencillamente está el tema de que lo peligroso no son los cuchillos sino la gente. Si vos no querés que suba nada peligroso lo que no tenés que dejar subir es gente.

La cuestión es que todos estos mecanismos que están usando de inmiscuirse en la vida de la gente, estar vigilando qué es lo que uno hace, escribe, a quién uno llama, que teléfonos compra, y todas estas cosas, las están haciendo con el supuesto objetivo de “hacernos más seguros, que vivamos en un mundo más seguro”. En realidad lo que están logrando, es el efecto totalmente contrario, que nos sintamos cada vez más inseguros. Todas estas medidas lo único que hacen todo el tiempo es recordarnos que tenemos que estar completamente aterrorizados de que en algún momento pueda llegar a pasar algo. El precio para eso es agarrar e incomodar a todo el mundo, volver loco a todo el mundo, mantenernos a todos en estrés, y en realidad, no han capturado jamás a un terrorista.

Estamos viviendo tiempos complicados en muchos frentes, y a menudo este tipo de cosas pueden parecer académicas. Hablar de software libre y de la necesidad del software libre, de la necesidad de la privacidad, en un entorno como el de nuestro país, viviendo dificultades muy diversas, puede parecer una extravagancia. Sin embargo, es muy importante tenerlo en cuenta, es muy importante no perderlo de vista, porque las herramientas de información de hoy en día son esencialmente mecanismos muy aptos. Así como son mecanismos muy aptos para democratizar y dar poder a la gente, para hacer cosas, también son mecanismos idóneos para construir dictaduras completamente opresivas. Eso es algo que no queremos que nos pase. Queremos seguir viviendo en una sociedad igualitaria, en una sociedad libre, en una sociedad en la que valga la pena vivir. No necesitamos una sociedad tecnológica. Necesitamos una sociedad en la que sea agradable vivir para los seres humanos.

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